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Casos sobre Mediación Escolar

Casos sobre Mediación Escolar

En este caso, se trata de comentar casos que conozcáis relacionados con la mediación escolar. Si habéis participado directa o indirectamente en la implantación de un programa de mediación escolar o conocéis alguno ya implantado...

¡Muchas gracias por vuestra participación!

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10 comentarios

Silvia Serrano -

En los dos últimos cursos he participado en el programa de mediación de los institutos en los que he estado. En concreto, en la formación del alumnado mediador. Sólo quiero decir que sorprende la seriedad y compromiso con la que los alumnos/as se toman el programa, y la potencialidad que tienen todo ellos. A veces sólo hacer falta creer que son capaces y pasarles una parcela de responsabilidad sobre lo que ocurre en su entorno para que haya un cambio en las actitudes y clima escolar. Un saludo

Teresa Peñafiel Rodriguez -

Hola a todos/as:
Hace varios años tuve la oportunidad de participar en un curso sobre mediación escolar impartido por la profesora Silvina Funes Lapponi(profesora en la Universidad Carlos III), socióloga y experta en educación e intervención social.
Todo surgió por iniciativa de la directiva, muy involucrada en erradicar los problemas conductuales y de disciplina que viviamos diariamente en el instituto.
El curso tuvo una gran aceptación por parte del profesorado y del alumnado.
De hecho fueron bastantes los alumnos que se formaron como mediadores y empezaron a actuar como tales en los conflictos entre sus compañeros. Poco a poco la convivencia empezó a mejorar y la labor del profesorado de guardia durante los recreos comenzó a normalizarse y a perder tensión pues anteriormente,el profesorado temiamos estas guardias ya que era donde se producian los conflictos y enfrentamientos.
Actualmente el programa de mediación sigue funcionando con muy buenos resultados.De hecho, ahora, el profesorado que pasa por este IES no lo cataloga dentro de los conflictivos.
Saludos.

OSCAR NAVAS CÁMARA -

La mediación está cobrando cada vez más importancia, no sólo dentro de los centros educativos sino también fuera de ellos.

Sería muy conveniente, que se integren en plantillas de los centros educativos tanto de primaria como de secuandaria, profesionales expertos en mediación escolar, ya que todos los días nos desayunamos algún conflicto surgido en cualquier rincón de España.

Además, pienso que esta figura debería estar en centros de primaria, sobre todo para mediar con las familias y en secundaria, para mediar con alumnos/as y familias.

Finalizo destacando que la figura del mediador debe tener conocimiento sobre todo en el ámbito jurídico, además de una series de estrategías para manejar al grupo con el que actúe.

Un saludo a todos/as mis compañeros/as y profesores/as.

Patricia Mackay Alvarado -

En este tema de mediación, la asignatura que lleva el mismo nombre, me es más adquisición de conocimiento, y de asimilar experiencias por medio de la lectura del texto de las profesora Tormo y Granados, y de analizar los videos de la Dra.Sara Rozemblum de Horowitz, que están de provecho.

En el ahora la palabra mediación me invita, y me motiva a divulgarla como proceso.

En mi país, desde mi perspectiva personal desde luego, estamos acostumbrados más al arbitraje, a las comisiones dictaminadoras, a las figuras que simulan casi a un juez que escucha las partes involucradas en un conflicto, que se informa, y que luego en cotejo y en marco de las leyes, los reglamentos, códigos, decálogos y normativa resuelve, asigna la razón o decide el rumbo de los procederes. Aún nos movemos en verticalidad. En las escuelas y colegios no se cuenta con el reconociento oficial de un programa de mediación como tal, bien podría incluirse a ésta en las asignaturas de orientación, educación cívica, psicología, en las escuelas para padres (donde aún existen),y enfaticamente en la capacitación docente y de los técnicos de la Secretaría de Educación.

María Luisa Jiménez Medina -

Mi experiencia en mediación no es mucha, pero siempre me gusta participar en este blog, y aportar mi granito de arena. Por eso quería comentar que trabajé en un centro de especial dificultad, donde ese año comenzó a implantarse un programa de mediación. El centro, que estaba ubicado en un barrio marginal, de mucha delincuencia y drogas, tenía un porcentaje muy elevado de alumnado gitano, y en principio se pensaba que con la mediación se solucionarían muchos de los conflictos que allí se daban.
Las primeras actuaciones que se llevaron a cabo, fue la elección del alumnado mediador y su preparación. Durante muchos fines de semana estos estudiantes, algunos profesores y sus familias asistían a unos cursos de formación. Ese año no pudo ponerse en marcha el programa, pero al año siguiente si, y al parecer con muy buenos resultados. Hace poco me encontré con un viejo compañero y me comentó que el centro había mejorado un montón y que el papel de los mediadores estaba dando fruto.
Un saludo.
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Mª Pilar Tormo -

Un caso muy preocupante...la verdad.
Espero que no se quede así porque si no será peor para el centro.
Esta familia ha de entender que el sistema no funciona así, supongo que sería bueno que hablara con ellos la figura de mayor autoridad, el director o directora y les hiciera reflexionar sobre su actitud.

Ana Carrasco -

A continuación me propongo compartir con vosotros una situación que ha ocurrido en mi instituto y es de lo más surrealista que ha ocurrido, esta situación os puede dar una idea de cómo está la situación educativa actual.

En clase un profesor expulsa a una alumna porque no para de hablar y no hace caso de éste tras varias advertencias. La alumna se pone a gritarle porque dice que ella no ha hecho nada y empieza a dar voces. Al final la alumna sale de la clase. Seguidamente una compañera empieza a gritar al profesor diciendo que por qué ha expulsado a la alumna y empieza a dar voces en mitad de una clase (con 30 alumnos de 4º ESO) cuestionando la postura del profesor y su forma de proceder. Al profesor esta situación le desborda, da como puede la clase y cuando termina habla con el tutor de lo ocurrido. Los dos se ponen de acuerdo y creen que es conveniente hablar con los padres de las dos alumnas, ya que la autoridad del profesor en esa clase está mermada.

Citan a los padres de las dos alumnas y estos vienen a hablar con el tutor y el profesor que iba a exponerles la situación ocurrida en clase. La madre de la primera alumna y la misma alumna piden perdón por lo ocurrido, el profesor les advierte que una situación así no puede ser repetida.

El padre de la segunda alumna, tras escuchar al profesor el relato de lo ocurrido, le dice “y para eso he venido yo”, “estoy trabajando y me hacen perder el tiempo”. A lo que sigue diciendo, “en mi trabajo me dan voces y no pasa nada”, “mi hija es como yo, que cuando nos ponemos nerviosos damos voces, pero eso no es nada malo”, “qué tontería y qué pérdida de tiempo”.

La hija por su parte dice que ella no va a pedir disculpas pues no ha hecho nada, que dar voces no es malo…

El profesor y el tutor, se quedan a cuadros y piensan que lo mejor es dejar pasar la situación y olvidarla. No dicen nada al equipo directivo del centro y dan por terminado el conflicto.

Al día siguiente, el director del centro le dice al profesor “qué es lo que ha pasado, el padre de una alumna te quiere poner una denuncia”. El profesor no da crédito… “una denuncia por qué, qué es lo que he hecho?”. Le cuenta lo ocurrido al director, el cual no sale de su asombro. El padre de la alumna había ido a hablar con el director para decir que su hija era excelente y que un profesor decía que le había dado voces y eso qué malo es…, lo malo es que el profesor le regañe a mi hija…

¿Qué os parece lo ocurrido?. Es el mundo al revés o no?. El mediador de mi centro dice que este caso no es de mediación. ¿Vosotros qué opináis?, ¿cómo hubierais actuado?

Muchas gracias por haber leído todo este incidente, saludos.


Pascual José Fernández -

Entiendo que la mediación escolar es un recurso o técnica, de cierto valor para poder resolver problemas que surgen en la convivencia escolar.

Cuando tantas personas interaccionan en un mismo espacio, se entiende que surjan situaciones problemáticas, entre los que allí conviven en el día a día. Así pues, pienso que la figura del mediador intenta desde la neutralidad, colaborar para la solución del problema surgido.

Considero que la labor de los mediadores es muy importante, con lo que entiendo necesaria su formación en tal función.

Por último, considero que la mediación es muy útil para aprender valores como el respeto, la participación, ..., Entiendo por tanto, que la mediación escolar es una técnica óptima para mejorar la convivencia escolar.

Vicente Esbrí -

La mediación ilustra como a partir de opciones creativas es posible encontrar soluciones satisfactorias acerca de problemas aparentemente sin salida. En estas situaciones la clave reside en centrarse en los intereses de las partes y en explorar de forma conjunta alternativas nuevas para encontrar áreas de beneficio mutuo.

Pero hay algo que considero aún más importante, que va más allá de la consideración de solucionar problemas y desarrollar procedimientos para resolver conflictos en sus múltiples variantes, y que nos puedan ayudar como mediadores en el ejercicio de nuestra función. Se trata del pensamiento positivo constructivo, y dentro de él en ver oportunidades en vez de sólo problemas. Ver oportunidades, esto es, mirar las dificultades de frente, no tender hacia la disculpa ni el disimulo y buscar oportunidades y posibilidades, a pesar de los muchos problemas que haya.

En estrecha correlación con el empeño en las oportunidades, incluso ante las peores dificultades, marcha la disciplina de que la motivación no proceda de fuera, sino de uno mismo. No me refiero a una habilidad innata sólo accesible a pocas personas naturalmente dotadas para ello, sino a una disciplina accesible a cualquiera que se lo proponga. Se trata de una práctica, de una disciplina que se impone uno mismo y a la que se somete libremente porque lo desea, además de que así lo indique el propio sentido común. Ello no excluye fases de frustraciones y abatimiento, y en situaciones cierta depresión. No obstante, estas personas no quedan atrapadas en las penas y obstáculos, y menos en la autocompasión meramente lastimera.

La consideración de esos aspectos permite detectar oportunidades existentes en los problemas. Automotivarse siempre que sea posible, sobre todo, siempre que sea necesario conduce a la posibilidad de que las personas de este tipo puedan modificar las situaciones problemáticas. Es lo que hace querer actuar, pasar a la acción y no sólo reconocer, entender, analizar y comprender la situación desde la mera pasividad. En mi opinión, esos indicios de pasar a la acción son la muestra de una personalidad madura. No es una personalidad madura la de alguien que es incapaz o indolente para ver los problemas, o aquel que los ve pero lo disimula, o bien recurre al efímero optimismo circunstancial, o bien si es capaz de ver los problemas pero se desespera o bien queda paralizado ante ellos. Se percibe la personalidad madura en aquella persona capaz de reconocer los problemas y afrontarlos con creatividad y realismo, a menudo antes que lo hagan los demás. Personas que no permiten que las cosas y situaciones queden como están, sino que se preguntan. “¿Qué puedo hacer para modificar esta situación?”.

El razonamiento podría ser: “¿Qué oportunidades puedo encontrar, incluso en este problema tan difícil?”. Con esto no significa que ahora ya resulte fácil. Pero, si no hay otra vía, si nos comprometemos en una manera de proceder. Tampoco significa que necesariamente se encuentre la solución. No obstante, si existiera alguna posibilidad de solución, esto es, una oportunidad en una situación compleja e incluso imposible de solucionar, los que así pensaran serían los primeros en encontrar la solución (si existiese), y esto si representa una considerable ventaja de partida.

Los límites de cada uno de nosotros se encuentran en primer lugar en la mente, y esto se puede modificar. Las personas somos influidas de una manera u otra por nuestro estado de ánimo respecto a lo que podemos hacer, o no podemos hacer. Nuestra forma de pensar determina la manera como nos situamos ante los retos y los reconocemos como amenazas y peligros u oportunidades, lo que a su vez determina nuestro comportamiento y forma de actuar.

El pensamiento positivo (a pesar de toda la magia que se le asocia) cumpla una función muy importante. Es la base para observar oportunidades y liberarse de dependencias autoimpuestas de la servidumbre de ciertos estados de ánimo. Es el resultado de un modo de proceder básicamente constructivo, en el sentido positivo, ello debido a que con independencia donde uno esté, allí donde el destino, la casualidad o la propia decisión uno este situado, uno dé siempre lo mejor de sí mismo. Que se trate de resultados extraordinarios en el sentido absoluto de la palabra esta por venir, pero, y en cualquier caso uno si da lo mejor de sí mismo. Esto no es trivial, ya que muchos buscan constantemente justificaciones alegando limitaciones u obstáculos en sus circunstancias y las de la situación en la que se encuentran para justificar sus poco satisfactorios niveles de rendimiento en la resolución de conflictos. Unas personas no se sienten instadas a hacer algo, sino que su atención está puesta en esperar a que otros hagan algo, o bien la situación desaparezca por sí misma. Una forma de estar que yo resumo en la frase: “Ni ahora, ni aquí, ni con lo que hay”.

Y hay otro modo de proceder: “Hago todo lo que puedo, con lo que tengo y siempre allí dónde estoy.” Y en estas otras frases: “Hago, al menos, lo que puedo hacer”, “Hago lo que puedo a partir de lo que dispongo, y no me quejo de no disponer de lo suficiente”, “Actúo ya, ahora y no lo dejo para más tarde”.

Por último una reflexión. En cualquier situación, sea del tipo que sea, donde siempre haya que motivar desde fuera, donde las personas siempre necesitemos de algo, o de alguien, que “nos motive” o “motivos para”, de cierto empuje para ponernos en marcha y pasar a la acción, a mi criterio, ese contexto no puede funcionar con visos de eficacia perdurable en el tiempo.

Gracias,
V

Norberto Domínguez -

Hola!!!

Bueno, con respecto a los casos de mediación escolar, en la anterior entrada ya comenté el empleo de "la realización de una buena acción diaria", con el fin de que el sujeto pueda sustituir "lo malo por lo bueno".

Otro de los casos a los que me he enfrentado en Primaria es a las típicas trifulcas que se hacen entre los/as alumnos/as. Para solucionarlos, he recurrido a nociones básicas: que nos expliquen, delante de toda la clase qué ha pasado para que los demás les den su punto de vista; simular lo que ha pasado con la dramatización e invertir los papeles, con el fin de trabajar la empatía; dejar que sus propios compañeros investiguen y les pregunten, delante de todos/as también qué ha pasado...

Son recursos básicos que, por lo general, funcionan. Hemos de tener en cuenta que hablamos de niños/as de Primaria, en este caso incluso del 1º Ciclo (6-7 años).

Gracias. Un saludo!
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